El operativo se realizó cuando efectivos de la Comisaría 4°, con la colaboración de personal de BMA, la Comisaría 24° y el Destacamento 114°, implementaron un cerrojo policial para localizar e interceptar el vehículo denunciado.
La búsqueda terminó en una estación de servicio ubicada en Pacheco y Lisandro de la Torre. Allí, los uniformados identificaron a los cuatro ocupantes del Renault Logan y avanzaron con las verificaciones correspondientes para establecer la situación del rodado.
Fue entonces cuando surgió un dato clave: el vehículo registraba un pedido de secuestro vigente emitido por la Policía de la Ciudad de Buenos Aires en agosto, en una causa por hurto agravado de un vehículo en la vía pública.
A partir de ese hallazgo, el procedimiento sumó una nueva línea de investigación. Ya no se trataba solamente de esclarecer la alerta que había motivado el despliegue policial, sino también de determinar las circunstancias en las que el auto llegó a Río Negro y quiénes estaban vinculados con su tenencia.
Con la intervención del Gabinete de Criminalística, los efectivos secuestraron dos armas de fuego calibre 22, municiones y vainas servidas. Estos elementos quedaron incorporados a las actuaciones para su análisis, mientras la investigación deberá establecer si existe alguna relación entre las armas y las amenazas que dieron origen al operativo.
La Fiscalía de turno dispuso actuaciones por portación ilegal de arma de fuego y encubrimiento agravado respecto del conductor. El vehículo quedó secuestrado y se dio intervención a la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF), debido a que los ocupantes identificados eran menores de edad.
