La iniciativa surgió a partir de la propuesta del escultor local Leo Abalís, quien impulsó la idea de recuperar la madera de un eucalipto centenario perteneciente a la Escuela 23, un árbol que formaba parte de la historia del establecimiento y que debió ser talado por razones de seguridad. A partir de esa situación, se generó una acción cultural que resignifica el entorno y pone en valor la memoria colectiva a través del arte.
Durante el simposio, cuatro escultores trabajaron en el predio de la institución educativa tallando en vivo las obras: el propio Abalís, junto a Arthur Mozhin (Ucrania), Jorge Fuentealba (Chile) y Marco Antonio Vargas Ayancan (Chile). Esta participación internacional no solo jerarquiza la propuesta, sino que también posiciona a Río Negro en el mapa cultural global, promoviendo el intercambio de saberes y experiencias.

La actividad fue acompañada por la Secretaría de Cultura de la Provincia, el Consejo Escolar local, así como por empresas y comercios de Allen, consolidando un modelo de trabajo articulado entre el Estado, la comunidad y el sector privado, clave para el desarrollo de políticas culturales sostenidas.
Además del proceso artístico, el simposio incluyó una feria de emprendedores locales con stands y artesanías, una peña folklórica con agrupaciones y cuerpos de danza de la región, un bingo matero y una jornada de cierre donde se presentaron las esculturas finalizadas y se entregaron certificados a los participantes.
El primer Simposio Internacional de Escultura dejó como legado no solo un conjunto de obras, sino también una experiencia colectiva que vincula arte, comunidad y ambiente, reafirmando el potencial de la cultura como motor de transformación en cada rincón de la provincia.
